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Tapas y raciones
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Una sección por C. Gavilanes

Establecimientos en esta sección - Por zonas:

Alonso Martínez - Bilbao
La Ría de Pontevedra
Cervecería Santa Bárbara
Sagasta 2, Vinos
Chipén
Don Latas
La Urraca

Argüelles-Moncloa
La Bilbaína
Cuenllas
Entrevinos
Prada a Tope
La Princesita
La Nueva
Los Chicos
La Llama
La Lorena (antiguo Santander)

Chamartín-Prosperidad
Jose Luis
Lateral
Pil-pil Madrid
La Taberna del Sumiller
Tejarejo
El Tomillar
Txangurro

Chamberí
Alborán
Fide
Taberna el 7
Zubía

Chueca-Malasaña
La Bardemcilla
Bocaíto
El Pepinillo de Barquillo
La Taberna de Pelayo

Cuatro Caminos
Combarro
La Consentida
La Garriga
El Quinto Vino
La Toledana

Huertas
Cervecería Alemana
La Dolores
La Trucha
La Venencia

La Latina
El Bonano
Delic
La Escondida
El Almendro
La Taberna de los Cien Vinos
Tempranillo
La Salamandra
El Viajero
Mal de Amores
Taberna Matritum

Lavapiés
Aloque
Melos
El Tío Vinagre
La Taberna de Antonio Sánchez

Malasaña - Conde Duque
Bodegas El Maño
El Pez Gordo
El Cangrejero
La Competencia
La Fortuna
Bodegas La Ardosa
La Ida
El Buffalino
Mayrit
Mesón Andino
Albur
La Taberna de San Bernardo
La Musa

Sol
Casa Labra
Casa Paco
Don Pedro
El Anciano Rey de los Vinos
Las Bravas
Lhardy
Taberna del Alabardero

Salamanca
Cervecería Santa Bárbara
Cervecería Alarcia
El Camarote
Jurucha
Pélaez
Taberna La Daniela
Los Timbales
Teatriz

Además:
El Camarote
Casa de Córdoba
Casa Martín
El Txoko (Taberna Vasca)
Taberna de La Daniela
Cervecería Alarcia
Mesón Bajuco
Los Chicos
Don Latas
La Nueva
La Llama
Mayrit
La Castela
Casa Ciriaco
Casa Manolo
La Atrevida
El Tejarejo
El Timón
La Urraca
La Escondida
Albur

Don Latas
General Alvarez
de Castro, 24


Se me dio a conocer este sitio en el contexto de un divertido y extremadamente prometedor (pero corto y lamentablemente incompleto) 'flirt' que disfruté en compañía de una señorita de exótico nombre. Tal ser tenía la costumbre de residir, por aquel entonces (e incluso toda su vida, si no la entendí mal), en los aledaños de la Plaza de Olavide, de forma que a menudo le venía bien encontrarse con sus amistades en este sitio, tan cerca de casa. Por tanto, conocí este bar por primera vez en su compañía. Vamos, que quiero decir que eso ya me condiciona favorablemente en mi juicio.

Mas adelante, con esa señorita ya desaparecida del horizonte (junto con tanta lascivia inútil, por decirlo de manera poética, y tan notables conversaciones sobre película y libro -Parque Jurasico!), tuve la oportunidad de reencontrarme con el Don Latas con motivo del primer partido de la selección nacional del desdichado 'Clemente' en el Mundial USA94 (2-2 contra Corea).

El sitio no es ninguna delicadeza gastronómica, pero cumple bien su cometido: Abundan las cervezas y los bocadillos buenos y conspicuos. Las cervezas, de un amplio espectro de marcas y nacionalidades (desde la seminal Pilsner-Urquel hasta la modernilla Coronita, pasando por Kronenbourg o -cómo no- Mahou). Los bocatas, de varios rellenos, de los cuales destacaré el Bacon\&Queso;, mubueno. Ademas, dos pantallas de televisión,lo cual permitía ver el partido cómodamente, terracilla exterior en verano, y un camarero guay que tan pronto te invita a un licorcillo extra como pega botes y pone caras de poseso mientras suena una cinta de "Leño".


La Nueva
Arapiles, 7
Metro: Quevedo

Este es un asaz entrañable bar situado en los aledaños de la Glorieta de Quevedo, pequeñito pero bien puesto, que se dice, con aires de solera, y tal, y con unos camareros simpaticones (uno de los cuales, indefectiblemente, según mi experiencia, te dice lo que les debes en miles -o sea, 120 son 120 mil, por ejemplo).

Ademas, su posición es estratigica, casi a mitad de camino del viaje Quevedo-Malasaña, y también en medio del trayecto Quevedo-Seiscientos, si es que se prefiere. Por ambas razones, lo he visitado muchas veces con cierta merma de mis facultades físicas.

Unico detalle negativo que recuerdo: tendencia a una cierta sobreabundancia de seres convencionalmente encorbatados y debidamente pertrechados de loden. Sea como sea, es ideal para tomar unas cañas y una opción siempre interesante para la media-avanzada tarde.


La Llama
General Ibáñez Ibero, semiesq.
Reina Victoria, 37
Tel: 91 553 53 23

Está en una zona que yo nunca he frecuentado, pero que aquellos de vosotros que hayáis pasado (o paséis) por un colegio mayor conoceréis como vuestra propia casa.

No es el típico bar de ese área, porque allí abundan más los pafs destinados a universitarios excepcionalmente motivados, con mucho bailecito y mucha miradita furtiva (me refiero a antros tan conocidos por todos como El Punto, Pandau, etc. -hace tantos años que no voy que hasta es posible que les hayan cambiado el nombre, y es que yo ya no soy universitario). En cambio, lo que aquí tenemos entre manos es un bareto en toda la regla (reconozco que no lo creí cuando me lo explicaron por teléfono -tantos son mis prejuicios sobre el sitio donde está). Y, como tal bareto, destaca su bullicio (sano) y sus raciones (especialmente gloriosas).

Vamos a ver, el bar se compone de, digamos, dos ambientes distintos. A un lado, sentados en las mesas, una mayoría de grupos de señoras (¿por qué señoras? me pregunto) enjoyadas y con aspecto de almacenar en sus cabezas unos cuantos litros de tinte capilar (viejas rubias de bote, hablando en silver). Al otro, de pie, la juventud, bregando por un acceso a la barra (el local está llenísimo, incluso -pongamos- un día de diario a las 10 de la noche). Por supuesto, esto no es así literalmente. O sea, que hay unos cuantos fósiles dando caña a la barra y algún que otro jovencillo -sector ennoviado, generalmente- apalancado en una mesa (qué otra cosa os voy a decir, si tengo que reconocer que nosotros nos sentamos -y creo que ninguna de mis acompañantes iba teñida ni disfrutaba de edad avanzada). Visto como un todo, el sitio recuerda un poco al Cairode Ríos Rosas, pero en menos fino y en pequeño, tal vez.

En cuanto al zampaje, primero os diré que las tapas propiamente dichas (es decir, las que te dan gratis, que nadie se confunda con esto) son abundantes, si bien un tanto desiguales, y además cambian con cada caña -tendencia granadina, vamos. Las raciones son tendiendo a seminales. Probé una carne adobada con patatas fritas realmente gloriosa, una sepia a la plancha interesante y unas setas con jamón bastante buenas. Aparte, también había una especie de ensalada de pimientos, o así, en la que no tuve a bien adentrarme demasiado. Con estas cosas, el entorno natural suelen ser las jarrazas de cerveza y de sangría. Ambas cosas (y sus efectos) según lo previsto.

Total, que me parece un sitio muy interesante. Y lo mismo deben de pensar guardias civiles, basureros (aparecen pasadas las 12, cuando el bar aún sigue abierto y aprovechan para hacer uso de él antes de sacar las basurillas y llevárselas) y taxistas (cuando salimos, cerca de la 1 y media, había toda una fila de ellos aparcados enfrente). Si no os da apuro encontraros con todos estos profesionales -a mí incluso me parecen un excelente indicio-, este puede ser vuestro bar de cabecera. Ah, y una mención especial merecen (al menos por la pinta que tienen) los enormes bocadillos de calamares (estáis avisados).

Mayrit
Bernardo López, 11
Metro: Noviciado

Lugar de Conde Duque que tiene un cierto interés en caso de necesidades tranquilas (primeras -o más avanzadas, que yo no me meto- quedadas con una novia/o -o pre-novia/o-). El tema se presenta en forma de cervecería (con cartel de Mahou -buen presagio- en la puerta). Dentro, uno observa que hay mesitas para zampar canapés o mini-bocadillos, y ese tipo de inventos (aunque obvia decir que uno puede hacerlo igualmente en la barra, pero es que si vas con chica/o y tienes que hablar de cositas...). Como rellenos presentan una amplia variedad de porquerías, aunque yo, despues de probar varios kits de esos que traen de todo un poco, me inclino por la solución clásica del jamón ibérico. El pan está tostado un poco y untado con tomate, lo cual es de agradecer.

Aparte de cerveza, puedes tomar vino de Barbadillo (o sea, algo así como fino joven), vino éste que goza de buena reputación en ambientes sureños (el verano pasado en Sanlúcar los locales con los que estuvimos le tenían bastante aprecio) y que, todo sea dicho, en plan fresquito entra muy bien.

A mi juicio, los canapés no alcanzan el nivel de calidad/originalidad de los del Cervantes de Huertas, pero a cambio este sitio aporta una cierta novedad, refrescante si se tiene en cuenta que el de Huertas ya resulta agobiante, de tan manido.