Es casi uno de los símbolos emblemáticos de la ciudad, aunque ha tenido tiempos mejores. Cuando los puestos eran de artesanos o "anticuarios", que deshacían su propia casa y la ponían a la venta. Hoy sigue habiendo algunos, pero ya hay mucho comercio puro y duro.
A primeras horas de la mañana, comienza la llegada de los comerciantes que instalan sus puestos. La policía controla que todos estén regulados, y por supuesto paguen su impuesto al Ayuntamiento. Sobre las 9.00 o las 10.00 llegan los más madrugadores, los que buscan las gangas u objetos determinados, como quizás algo que les hayan robado y tengan la esperanza de encontrarlo entre otros enseres. O simplemente los que les gusta el Rastro más tranquilo, sin el mogollón y los ríos de gente que llegan a partir de las 12.00.
El Rastro se dispersa por unas cuantas calles alrededor de la Ribera de Curtidores, y que llegan hasta la Ronda de Toledo. Diferentes cosas, se reparten por diferentes zonas:
La calle Ribera de Curtidores es principalmete de puestos de artesanía, jeans, ropa nueva, hecha a mano, etc.
La Plaza del General Vara del Rey E18, tiene mucho de ropa de segunda mano, chupas de cuero, Levi's usados, o chaquetas de pana de las de la época socialista. También hay algunos puestos interesantes de muebles y otras cosas de almoneda.
Más antigüedades por la calle Rodas E19 y en las Galerías Piquer, en Ribera de Curtidores.
En Carlos Arniches y Mira el Río Baja, discos, ropa de segunda mano en Marmota y objetos imposibles en el Transformista.
En la esplanada del Campillo, herramientas, telas y pieles al metro o por piezas, discos, y revistas. Un poco de todo. Los puestos se alargan hasta casi llegar a la Glorieta de Embajadores. No recomendamos el autobús circular un domingo de Rastro por ir hasta los topes y siempre en esta zona pillar atasco. Pero de cualquier forma sí recomendamos la visita a este mercado, teniendo cuidado con las mochilas o bolsos para evitar disgustos, y parando a tomar unas cañas en cualquiera de los muchos bares que encontrareis.